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Hacia una Economía del Bien Común y con Rostro Humano

Hacia una Economía del Bien Común y con Rostro Humano

En la búsqueda de re-significar y valorar el concepto de Empresa

Situación y Constatación Actual

Sin duda alguna y lo podemos percibir cada día con mas intensidad, estamos enfrentados a una fuerte crisis de credibilidad y confianza en el actuar de las instituciones y organizaciones del más diverso tipo, pero en las económicas en particular y en muchas empresas o conglomerados empresariales, lamentablemente, con un marcado énfasis. No podemos negar que el descrédito de muchas instituciones es un hecho real y claro y no podemos pensar, seriamente, que esto sea el resultado de algún tipo de maquinación ni de una estrategia maquiavélica, con retorcidos y oscuros propósitos y que solo busca deslegitimar y destruir un estilo de trabajo que genera el actuar natural de las empresas. Aquellos que puedan pensar de esta forma, o no están queriendo ver de frente la realidad o no desean fijarse con seriedad en lo que, a todas luces, se percibe como una degradación ética de las formas de actuar y proceder y no prestan atención al anhelo de la Sociedad de conocer y reconocer testimonios de coherencia clara en el decir y en el actuar. El esquema de desarrollo o modelo económico que ha prevalecido en los últimos años ha sufrido altos grados de cuestionamiento, producto de una inadecuada interpretación de lo que debe y debió ser siempre el actuar empresarial, que en muchos casos ha exacerbado el concepto de “maximización de utilidades “y de “competitividad a toda costa”, sin tener presente que para conseguirlo, sin duda alguna, es necesaria la minimización de costos, pero este concepto tiene y exige limites que están dados por el respeto a las personas, a los trabajadores, al entorno y a los propios consumidores, en definitiva en una mirada comprensiva de los efectos del accionar empresarial hacia el bien común de la sociedad en su conjunto y no solo en una parte o dejando de considerar aspectos de los que “otros deben preocuparse” y desentenderse así de la importancia de nuestras propias decisiones e impactos hacia la construcción de una sociedad más feliz, respetuosa e integrada.

La acción inadecuada de algunas empresas o mejor dicho de algunos ejecutivos o dueños de empresas, vulnerando los derechos de los consumidores, por un lado, de sus propios trabajadores, por otro y afectando sin el menor cuidado al entorno y el medio ambiente, terminan perjudicando el actuar de muchas otras empresas que si anteponen intereses de bien común en sus decisiones y su actuar esencial.

La propuesta de la Economía del Bien Común:

La “Economía del Bien Común” (EBC) propuesta impulsada por Christian Felber, sociólogo austriaco, que nos visitó recientemente, nos permite avanzar en la re-significación de la importancia y el sentido del actuar empresarial y por tanto la dignificación de éste y su relevancia fundamental en toda sociedad y su impacto en el bienestar y felicidad de las personas y en el respeto por el entorno. Dice Felber: “La esencia del modelo (de la EBC) es la resolución de la contradicción entre los valores que rigen los mercados, como el egoísmo, la avaricia y la irresponsabilidad, y los valores que permiten florecer nuestras relaciones humanas y ecológicas. Estos últimos valores son universales y forman parte de nuestras constituciones: dignidad, solidaridad, justicia, democracia. Los “valores” económicos, en cambio, no son valores constitucionales. La Economía del Bien Común (EBC) propone resolver esta contradicción cambiando las dos principales reglas legales que guían el comportamiento de los actores económicos – afán de lucro y competencia – por otras dos: contribución al bien común y cooperación.” Interesante mirada. Surge la pregunta, entonces: ¿Cómo podemos llevar a la práctica o “premiar” o favorecer a aquellas empresas que lo hacen bien y contribuyen al bien común versus los privilegios o ventajas que poseen aquellas empresas que no lo hacen bien y no están contribuyendo al bien común? ¿Queremos entrar en esto?

La EBC se nos presenta entonces, como una interesante propuesta que, desde ProQualitas, queremos impulsar y apoyar, con el debido respeto y consideración a nuestra propia realidad como país y sociedad, generando los espacios y los puentes necesarios entre Personas, Empresas de diverso tipo y tamaño, Organizaciones Públicas y Privadas, Academia, Consumidores y Sociedad Civil para que el actuar de la empresa, en general, pueda ser relevado adecuadamente y su significado revalidado para su plena aceptación y re-afecto por toda la sociedad. Sin duda el camino no es fácil, sacar de encima conceptualizaciones tan arraigadas e internalizadas sobre una imagen de empresa que prevalece en nuestras mentes es complejo, pero es necesario volver a la raíz de qué es y que ha sido ser empresa, desde sus orígenes, es decir, una comunidad de trabajo con fines claros, pero fundada en la creación de valor para otros y en la obtención del legítimo beneficio que es la retribución por crear, por servir a la satisfacción de necesidades y al incremento del bienestar, pero comprender que este beneficio propio no puede ser a costa de otros, no puede ser en base al trabajo inadecuado, utilitarista y sin respeto a la dignidad y seguridad de personas, al pago injusto, al aprovechamiento ilícito o a las promesas falsas de una felicidad “envasada”. En definitiva la re-significación del rol de la empresa, pasa por enraizar su trabajo en una concepción ética profunda, que genere guías de actuación claras y precisas, para orientar lo que se puede o no hacer en base a este marco de comportamiento de valores de respeto y transparencia en el actuar. Las personas, y en particular los más jóvenes, van tomando mayores grados de conciencia y la buena noticia está dada por el creciente número de consumidores más responsables y conscientes a los que ya no les da lo mismo, comprar y consumir cualquier producto o servicio y comienzan a “premiar” con su “voto” en la elección diaria de productos y servicios que necesitan, a aquellas empresas que lo “hacen bien”, es decir que fundan su trabajo en la transparencia, el respeto, el dialogo con las comunidades en que se sitúan, en el impacto en el medio y el entorno y que buscan formas de cooperación en el mercado más que una competencia que se transforma, al fin, en trabajo en contra de otros en vez de un trabajo a favor del bien común, es decir la búsqueda de cooperación y sinergia entre empresas para aportar al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad, que reduzca los niveles de segregación y discriminación, así como los desequilibrios tan grandes de ingresos existentes que, finalmente, generan grandes grados de frustración y que mucha veces son el caldo de cultivo para el incremento de la violencia o el escapismo que vemos con tristeza que está presente tan fuerte en nuestro medio, producto de sentirse abusados y no respetados. El movimiento y el creciente número de empresas de Comercio Justo y de empresas B son un ejemplo muy importante de expresión de que no solo se es posible ser social y éticamente responsables sino que, además, es económica y socialmente rentable, contribuyendo a a un necesario Desarrollo Sostenible.

Desafíos y ámbitos a trabajar:

Ahora bien para que esta “Economía del Bien Común” (EBC) pueda tener éxito y avanzar se necesita que todo el ecosistema que lo posibilita., se potencie y retroalimente. Es por ello y como lo mencionaba más arriba, esencial actuar en cinco ámbitos y en paralelo:

Ámbito y Desafío 1: Acción sobre los Consumidores

Sin consumidores conscientes y responsables, no es posible que esta Economía del Bien Común, se pueda desarrollar, puesto que será, a través de sus preferencias de productos y servicios, que se logrará una expansión de espacio de mercado y preferencia a empresas que actúen bajo estos principios

Ámbito y Desafío 2: Acción sobre las Empresas

Se necesita ampliar la base de empresas y organizaciones empresariales que trabajen bajo estos principios. Aún son pocas en Chile y no muy conocidas. Es necesario efectuar un trabajo que permita facilitar la incorporación y difusión de más empresas, sus testimonios de trabajo honesto y su aporte al Bien Común. Empresas de distinto tamaño, así como cooperativas y la generación de emprendimientos de distinto tipo que contengan en su base esta propuesta de Economía del Bien Común

Ámbito y Desafío 3: Acción sobre Sector Público

La generación de políticas públicas que fomenten y promuevan o favorezcan la “Economía del Bien Común” es vital para su desarrollo, favoreciendo a aquellas que “lo hacen bien” e integran este concepto en sus completas cadenas de valor. Es importante comprender que discriminar positivamente, vía política pública, es legítimo pues se favorece así el mayor impacto de las empresas sobre el Bien Común, objetivo básico de toda sociedad y no mantener esquemas parejos que terminan beneficiando a aquellos que no lo hacen bien y son más rentables solo por tener menores costos, pero en detrimento y con un perjuicio brutal hacia las persona, comunidades y entorno. Los gobiernos fallan si es que no contemplan la consideración de promover el bien común en su actuar Ejemplos hay en Municipios por el Bien Común y por el Comercio justo

Desafío 4: Acción sobre Educación / Universidades

El sector de la Educación y la formación profesional es vital para el desarrollo de esta propuesta en base a estudios, investigaciones y conocimiento acerca de este sistema de ser empresa más respetuoso de las personas y el medio. Es necesario la formación en valores y en claridad de principios éticos que guien el trabajo y el accionar de empresarios y emprendedores.

Desafío 5: Acción sobre Sociedad Civil

La Sociedad Civil, las ONG, Fundaciones, movimientos, etc., son entes vitales para poder lograr articular el desarrollo de políticas, planes y programas que beneficien la promoción y crecimiento de esta propuesta y así contribuir a esta necesaria re-significación de la empresa

Sobre estos 5 desafíos nos referiremos en profundidad, en próximos artículos a entregar.

Como conclusión a este artículo, podemos apreciar la coherencia en el mensaje y el actuar de un modelo de trabajo que respeta y releva al Ser Humano en su integridad, que es lo que representa esta propuesta de Economía del Bien Común. Nos llama e invita a más entrega, a más dedicación! Mucho por hacer aún, pero vale la pena apostar a un esquema como el que representa pues implica poner “Rostro Humano” a la economía y al actuar de la empresa! En esto ProQualitas esta comprometida y desea avanzar de manera colaborativa con las empresas que deseen hacerse parte de esta agregación de valor y contenido.

FUENTE: Economía del bien común

Por Gerardo Wijnant Consultor Senior Proqualitas Sosteniblidad



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