X-M

El puzzle de Donald Trump

El puzzle de Donald Trump

Pánico local, pánico global, pánico de políticos, paníco de empresarios, pánico de artistas, pánico de mujeres, pánico de mexicanos, pánico de americanos, pánico de especuladores. En una palabra: “PANICO”.

Para la mayoría de la población global, el triunfo de Donald Trump, como el cuadragésigmo quinto Presidente de los Estados Unidos de América, constituye una sopresa extraña.

Luego de muchos meses de ardua y dura campaña electoral, tal vez la más agresiva que se puede recordar en los últimos 50 años, los ciudadanos de los EE.UU. han decidido que Donald Trump, candidato del partido republicano, debe ser el conductor de las políticas domésticas y exteriores de este gigante país, locomotora coyuntural de muchos de los temas de la agenda global.

Sin duda que este triunfo aun está siendo comentado por miles de analistas en todo el mundo, que seguirá siendo materia de estudio en las academias de cientistas políticos y disciplinas afines.

Para efectos de considerar este evento, hay que colocarse en un punto neutro (ni a favor ni en contra), para visualizar con mayor profundidad qué se puede esperar hacia el futuro, no sólo en EE.UU. tambén para el resto del globo.

Donald Trump fue de mayor preferencia para los ciudadanos, por la sencilla razón de que éste acogió gran parte del clamor popular, en un país que se encuentra macroeconómicamente golpeado desde el reventón de la crisis “subprime”, en 2008.

El malestar de las personas promedio, sin mayor interés en los complejos debates y consideraciones geopolíticas, menos grandes discursos económicos ni financieros. Mayoritariamente, estas millones de personas han expresado su malestar con el establsihment y la real politik de EE.UU., que desde hace muchos años viene a los tumbos, tanto al interior como en las relaciones internacionales.

Es la gente que se ha cansado de la politiquería, de la retórica sin contenido, de las políticas flotantes, que van y vienen según sople el viento, de día o de noche.

Dos hechos, haciendo paralelos, pueden ser invocados para advertir lo que está comenzando a suceder en distintos puntos del planeta. Uno, el plebiscito que se realizó en Grecia en 2015; para aceptar o rechazar las imposiciones de la troika de acreedores del país heleno, finalmente se impuso el rechazo a la troika, lo que significó la dimisión de su Ministro de Finanzas Yanis Varoufakis, con la consecuente reevaluación de la troika y la imposición más dura de medidas de austeridad sobre el Estado griego. El gobierno de Alexis Tsipras tuvo que dimitr, llamando a nuevas elecciones, las cuales llevaron a Tsipras de retorno al liderazgo del gobierno.

El segundo hecho, para comparar y comprender lo que sucede en EE.UU., fue más reciente: el Brexit. El grueso de la población de la Gran Bretaña, simplemente se cansó de estar tan sometidos a las normas comunitarias de la Unión Europea, lo que les hizo sentir amarrados y con pérdida de muchos de sus principios esenciales y problemas con la sinmigración a la isla. El gobierno de Cameron, simplemente sucumbió. Los británicos aun están mareados por el fenómeno económico, político y social.

De los miles de análisis que se hagan en el mundo, por el elemento Trump, todavía no se puede imaginar cómo será el horizonte, en el amanecer de dicho gobierno.

Hablando en serio

La extravagancia política de Trump impide que sea nítido en su agenda. Si bien es el representante del partido republicano, no se identifica con su ideología. 

Luego, se puede poner atención en las declaraciones con mayor profundidad, como así también, muy relevante, la conformación de su equipo político. En este último punto, podremos comenzar a imaginar los lineamientos que podría tener la administración Trump.

Un espíritu nacionalista en el discurso, señala que la intención de su programa apunta hacia el levantamiento de la industria nacional. Revitalizar el: “MADE IN USA”. Esto, está conectado con el interés de los electtores: puestos de trabajo. También ha planteado la urgencia de aumentar y mejorar la infraestrcutura del país. 

Esta postura tiene un costo alternativo: una política exterior nacionalista. El mismo Trump, durante la campaña, señaló que revisará todos los TLC y Acuerdos comerciales que el gobierno ha suscrito con el resto del mundo. Además, se pone en duda la continuidad de EE.UU. en los Tratados relacionados al cuidado del medio ambiente.

Curiosamente, Trump siempre manifestó que su gobierno tendría que mejorar las relaciones diplomáticas con Rusia. El mismo Vladimir Puttin, ha celebrado el triunfo del empresario.

En su relación con Europa, se supone que no debería interrumpir el intercambio comercial entre ambos lados del Atlántico norte.

Hace unos meses, algunos países europeos manfestaron su intención de rechazar el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA), debido a lo contradictorio que resulta para la UE.

El debate se extiende hacia la participación de EE.UU. en conflictos armados que actualmente están en desarrollo, alrededor del orbe (Siria, Irak, Afghanistan, etc).

La relación con China es otro misterio. Trump demostró ser algo reacio a seguir la tendencia de los intercambios con China, que es uno de sus blancos para apuntar el perjuicio que ha significado para la marcha de la economía de Estados Unidos. Precisamente, Trunp, se interesa en retornar la industria de capitales de estadounidenses, a la unión americana.

Adicionalmente, Trump expresó en su campaña la necesidad de abandonar la política de manipular o incidir en la marcha política de otros países.

¿Cómo es su relación con Wall Street, con el Tea Party?

Un misterio. Habló ácidamente sobre los excesos de Wall Street. Tuvo roces permanentes con republicanos muy conservadores, entre ellos, la familia Bush.

Más aun, se presentó muy crítico sobre el comportamiento de la Reserva Federal (la FED, el Banco Central de EE.UU.).

¿Y para Chile?

EE.UU. como socio comercial, conforma el 13% de las exportaciones chilenas. Si bien es un socio muy importante, no es determinante.

El polémico TPP (Acuerdo Transpacífico) que es cuestionado, porque se negoció y suscribió entre cuatro paredes, sin duda sería congelado o no votado favorablemente por el Congreso de EE.UU.

El propio ánimo de iniciar un plan de gasto público en obras civiles, supone que la demanda de algunas materias prima se verá incrementado, como por ejemplo: el cobre. Para un país tan limitado, como Chile, supone otra buena noticia.

Se pone en duda la ventaja de los ciudadanos chilenos que visiten EE.UU., quienes gozan del “Visa Waiver Program, VWP” (por sus siglas en Inglés), Programa de Exención de Visas, es el que permite que ciudadanos de determinados países, que son miembros de este convenio.

El resto de los programas y procesos que se ejecutan entre Chile y EE.UU. debería seguir normalmente.

Dicho sea de paso, no sólo se trata del trinufo de Donald Trump. Además, se trata del dominio republicano, tanto en el Senado, como en la Cámara de Representantes.

Curiosamente, Trump logró algo que ni el movimiento “Occupy Wall Street“, iniciado hace algunos años, pudo siquiera imaginar, sobreponerse al duopolio de burros y elefantes (los símbolos clásicos que representan a demócratas y republicanos, respecteivamente).

El extraño del país extraño

Durante las últimas semanas de campaña electoral en EE.UU. fuimos testigos de una brutal confrontación, donde se destacó la exhibición de atributos avergonzantes para la especie humana. Un shock sociológico, como reflejo de los padecimientos de salud mental que la misma sociedad de EE.UU. se encarga de mostrar de manera multimedial, en tiempo real, casi todos los días. 

La democracia es para cuidarla y respetarla, para hacer una sociedad cada vez mejor, es tarea de los ciuadanos, de cada uno y de todos en su conjunto. Es un ejercicio de compromiso, responsabilidad y amor.

Racismo, sexismo, clasismo, etcétera, fueron partes fundamentales de la campaña de Trump. El extraño sistema electoral de EE.UU. permitió que un extraño Donald Trump haya alcanzado la Casa Blanca para los próximos cuatro años.

Sólo podemos pensar y desear lo mejor a los ciudadanos de ese extraño país, por el bien de ellos y de la sana convivencia global.

El gran Bob Dylan puede ayudarnos a entender el fenómeno:

“The Boss”, Bruce Spirngsteen, nos muestra el espejo:

El Editor

 

 

 


Tags assigned to this article:
Donald TrumpEE.UU.USA

A %d blogueros les gusta esto: