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Integrando la tecnología blockchain en servicios para adultos

Integrando la tecnología blockchain en servicios para adultos

Lo que define a la tecnología blockchain (cadena de bloques, interconexión de registros constantemente actualizados por la red) es que hace posible generar redes de intercambio de productos y/o servicios, eliminando a los intermediarios.

Como bien sabemos, un intermediario es cualquier sujeto o grupo de sujetos que organizan, supervisan y certifican una relación de tipo transaccional entre personas. La supuesta ventaja de un intermediario es que se encuentra capacitado para realizar estas tareas. La desventaja es que cobran por hacerlo. Estos cobros no siempre son garantía de conformidad para las partes.

Citemos para comenzar una diferencia sencilla entre la red Uber y lo que sería esa misma red si usara la tecnología blockchain. Como sabemos, Uber conecta a particulares con auto, que ofrecen servicio de traslado a otros particulares. Quienes ofrecen el servicio reciben por cada viaje un 75% del total y el 25% queda en Uber. El chofer se hace cargo de todos los gastos derivados del uso de su auto y técnicamente paga un 25% de su trabajo sólo por el “derecho” a manejar bajo la marca Uber y usar su plataforma de registro y administración.

¿Cómo sería un sistema de traslado de pasajeros con tecnología blockchain? En primer lugar, la red se definiría por transacciones directas entre chofer y pasajero. No hay un pago a un tercero. Funciona de manera autónoma en plataforma. El funcionamiento de la plataforma se financia a través de la venta y transacción de Ico (Oferta Inicial de moneda) o token (derivado de la blockchain para uso monetario funcional a uno o más objetivos). O bien, mediante pagos de mantención muy por debajo de lo que un intermediario tradicional plantea.

Por otra parte, las puntuaciones son bilaterales; es decir, tanto el chofer puede puntuar al pasajero, como el pasajero puede puntuar el servicio recibido de un chofer. O sea que los clientes insufribles podrían ser también penalizados, con bajo puntaje. La calidad del servicio no se evalúa ya sólo con el “cliente siempre tiene la razón”, sino más bien en cuanto a relaciones armónicas donde se cumplen reglas de convivencia que aplican para ambos lados. (Este modelo de puntuación mutua entre oferente y demandante, se utiliza actualmente en Mercado Libre, por ejemplo).

por Mónica Castro

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Blogger en desarrollo de contenidos digitales, interesada en educación, ciencia y tecnología. Contacto: gestiontextual@gmail.com

Colaboradora X-M Cultura Global.

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Dando un salto para adultos

Veamos ahora cómo podría aplicar esta tecnología a redes de servicios para adultos. Lo haremos ejemplificando a través de los servicios “escort” (acompañante).

Cabe decir antes, que por tratarse de un oficio no siempre respetado (a la vez que profusamente requerido) se ven expuestos a toda clase de abusos directos e indirectos, asociados no sólo a lo laboral sino también al rechazo que genera en sectores puritanos o bien guardadores de la superioridad moral.

Sin embargo -y dejando fuera la trata de blancas o la esclavitud de menores, que es harina de otro costal- existe un amplio sector que legitima esta actividad, como una opción laboral más, que debiera estar legalizada cualquiera sea el lugar donde se ejerce.

En este contexto la tecnología blockchain ofrece la posibilidad de emancipar el oficio, librándolo de intermediarios y poniéndolo en contacto directo con aquellos miembros de la comunidad con quienes puedan sostener vínculos respetuosos y desprejuiciados, siendo esto posible gracias a las ya mencionadas puntuaciones bilaterales que visibilizan de manera natural a los mejores usuarios y poco a poco vuelven invisibles o sencillamente dejan fuera a quienes no respeten las normas de convivencia.

Por otra parte, las transacciones son completamente anónimas, pero además es posible incorporar los Smart contract o contratos inteligentes, que -muy a grandes rasgos- implica una transacción virtual que sólo se ejecuta con acuerdo total de las partes.

Veamos un ejemplo

Escort y cliente (de aquí en adelante, ambos referidos a un hombre o a una mujer) tienen un perfil en la plataforma blockchain “Juanita busca a Juanito” (web o app) de servicios sexuales. Ambos perfiles tienen una puntuación según el tiempo que lleven interactuando en ella. Escort y cliente poseen además una “wallet” (billetera digital) que les permite realizar transacciones a través de criptos o token.

El o la cliente que se interesa por un perfil escort, realiza una transacción a su cuenta por el valor total del servicio (masaje erótico, encuentro sexual, compañía u otro) mostrando de esta manera su interés, a la vez que su capacidad de pago. Pero como se trata de un Smart Contract (Contrato Inteligente), la transacción está protegida con una clave que no será entregada por su dueño hasta que el acuerdo no haya llegado a buen término.

Para que la finalidad de esta forma de hacer las cosas se cumpla, el primer encuentro debiera ser en un lugar público. En este encuentro, ambas partes deben definir si la contraparte cumple o no con sus expectativas.

En caso de que el o la escort no cumpla con lo esperado, por quien requirió su servicio, los token o coin (moneda virtual) se devuelven automáticamente a la billetera personal de quien realizó la solicitud de transacción. Si es el cliente quien no cumple con las expectativas de el o la oferente (escort), el servicio no se realiza.

Si, por el contrario, las expectativas se cumplen para ambas partes, el cliente entrega la clave de acceso al oferente y este accede a las monedas o token. Luegp, el servicio se hace efectivo.

Si el intercambio efectivamente ocurre, tanto escort como cliente deberán evaluar a su contraparte en plataforma blockchain.

Es decir, en cualquier contexto en que se desarrolle, la tecnología blockchain es capaz de garantizar por sí misma, no sólo un buen producto o servicio, sino una evaluación permanente de éste junto con una forma de hacer las cosas que propicia y promueve la confianza, el respeto y la seguridad necesaria para todos sus usuarios. Si a esto se suma el uso de Smart contract, el nivel se seguridad que existe para cada interacción es de prácticamente un 100%.

Tecnología para adultos.
Tecnología para adultos.

¿Smart Escorts?

En Chile existe un proyecto que se encuentra en fase inicial, que está enfocado justamente a ofrecer una solución a través de la tecnología blockchain, para el intercambio de servicios para adultos, servicios virtuales en principio, pero que pretende también integrar los servicios presenciales.

Se trata del token “Zata” (en Telegram: t.me/zatatoken), basado en la red ethereum que promete ser una herramienta que ofrecerá la siempre necesaria privacidad a su vez que un “sistema sustentable detrás del proyecto”. Su creador lo explica así:

“En específico queremos empezar con los productos digitales. ¿Por qué digitales? Por el hecho de que, para comenzar, son más fáciles de generar y de llevar al usuario final que utilizó sus “Zata” para comprarlos. En ese sentido, tenemos proyectada la creación de un portal donde se podrán adquirir servicios de fotografía/video a pedido, que integra los requerimientos que se solicitan a la modelo deseada. También queremos integrar el servicio “sexcam” que pensamos nos puede tomar unos meses más.

Eso, dependiendo cómo se integre, ya que se puede eventualmente acordar con la modelo usar un privado vía Skype o bien hacerlo directamente a través del portal”.

Si bien existen varios proyectos de similar naturaleza -entre ellos sexcoin o sexservice- el hecho de que se desarrolle de manera local puede ser un plus al momento de acercar a la comunidad que esté interesada en ser parte de este nuevo paradigma de interacción entre personas.

En definitiva, uno de los grandes aportes de la tecnología blockchain es que propicia ecosistemas que se autorregulan, con herramientas automatizadas para garantizar interacciones confiables y clausurar cualquier intención de abuso. Más allá de nuestras opiniones personales, de nuestras interpretaciones del mundo; más allá de nuestras debilidades, oscuridades, ambiciones; más allá de nuestras bondades y buenas intenciones, existe un horizonte donde las cosas pasan con una objetividad impensable para nosotros, subjetivos por naturaleza. Y ese horizonte se llama blockchain.

Nos vemos en el próximo Reflejo Global.

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