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Ajedrez global a ciegas

Ajedrez global a ciegas

Estados Unidos y China en pugna por dominar el tablero de ajedrez del comercio global. Sobra controversia, falta talento

En el tablero comercial global, las dos superpotencias económicas se enfrentan en un partido “bravo”, donde se juega la hegemonía internacional “a la pinta” del ganador.

La República Popular China ha sabido jugar sus ventajas competitivas, para aprovechar las oportunidades globales que se le han presentado, por más de 40 años.

La evolución económica de China se puede explicar con muchos argumentos, que en conjunto permiten comprender el escenario de hoy.

En tanto, el campeón defensor del título de campeón del mundo, ha ido en franca decadencia competitiva, que se coronó escandalosamente en 2008, tras la crisis “Subprime”. Una secuencia metódica y sistemática de hechos que han ido hundiendo la capacidad productiva e industrial de Estados Unidos.

YES, WE CAN

“YES, WE CAN”, fue el lema que acompañó la elección del (ex)presidente Barack Obama, el mismo 2008. Si, eran días de esperanza para los más 300 millones de habitantes de Estados Unidos.

Luego de dicha administración, se entregó un país algo desgastado en 2016. La población de Estados Unidos se cansó y votó por el cambio drástico, por el presidente Donald Trump, quien llegó con un discurso “innovador”, respecto de la medida de lo posible. Ofreció cambios radicales… y lo ha ido cumpliendo. Claro, en su particular estilo.

Al cabo de poco más de 12 meses a la cabeza del gobierno, el presidente Trump ha empujado por mejorar las condiciones de intercambio, a favor de su país, dejando el escenario de los acuerdos, ajustando progresivamente los alcances de la recaudación impositiva, buscando levantar la capacidad productiva y la estabilidad laboral de los trabajadores. Metas muy ambiciosas para todo gobernante. Hasta cierto punto, ha ido alcanzado metas, diversos indicadores económicos, así lo avalan. Es cosa de pasear por las revistas y diarios especializados, que así lo señalan. Pero no será suficiente.

El dragón

En el otro extremo del tablero, la República Popular China, que durante décadas venía creciendo y avanzando a una velocidad impresionante, ha tenido un “frenazo” sostenido en los últimos años, que ha significado una disminución en el nivel de crecimiento del producto, situación que el mundo ha sentido también. Sin embargo, China ha ido combinando la fortaleza de su capacidad productiva en casi todas las manufacturas conocidas, en conjunto con las inversión en obras de infraestructura. Incluso, planificando la apertura de la ruta de la seda, un gran proyecto de conexión multimodal entre China y los centros de consumo más importantes.

También, como es de gran conocimiento, desde algunas semanas, China se atrevió a abandonar el patrón dólar, para realizar las compras de petróleo, creando los contratos de compra de petróleo, utilizando su moneda Yuan, acto reconocido como la creación del “Petroyuan”, lo que se considera como un gran golpe para allanar el camino hacia la asunción del futuro control de las operaciones de intercambio en el mundo.

Tantos avances del dragón chino, lo tienen en la cima del comercio internacional, a pesar de todo, de modo saludable. Incluso, reconociendo de que además, es el principal tenedor de bonos del Tesoro de los Estados Unidos.

El águila

Hace un par de semanas, el gobierno del presidente Trump hizo otra maniobra exigente: elevó aranceles a las importaciones chinas (bienes valorados en MM USD 50.000).

Fue como patear el tablero. Así China, anunció “un paquete de medidas arancelarias” para las importaciones desde Estados Unidos, principalmente de productos agrícolas. En realidad, China tiene más variantes a sus jugadas en el tablero. Tales como dejar de comprar deuda de Estados Unidos y comenzar a venderla. Profundizar el uso del petroyuán, para las compras de petróleo en el mundo. Dejar de proveer ciertos insumos “estratégicos” para las industrias de alta tecnología en Estados Unidos. Por supuesto, seguir con la política de mantener un yuan de bajo precio. Son sólo ejemplos de los alcances que podrían tener las medidas de respuesta china, frente a las amenazas de Estados Unidos.

Es cierto, es un panorama poco alentador. China está tratando de bajar la intensidad, para sentarse a dialogar de igual a igual y con respeto.

El águila y el dragón: ajedrez a ciegas

El panorama actual es de difícil proyección, debido a lo impredecible de la política exterior de Estados Unidos, que cambia de prioridades casi a cada semana. Este “factor sorpresa” hace que todas las ecuaciones para la toma de decisiones de mediano y largo plazo, se tornen complejas para el resto del mundo.

Tal vez, el secreto de los logros económicos de la administración Trump, está precisamente en exigir al máximo las posibilidades de “la mano invisible” que soporta las relaciones comerciales, llevándola hasta lo impresionante.

En una extraña relación, se podría afirmar que: “la paciencia de la administración Trump, es inversamente proporcional a la paciencia del mundo”.

Sin embargo, sobre paciencias, la cultura china acumula miles de años, cultivando y practicando la paciencia, como una virtud de vida (con sus ventajas y desventajas).

Mientras el águila y el dragón siguen jugando este ajedrez de alta tensión global, porque de aquí dependen hasta muchos puestos de trabajo en el planeta, entre otros “detalles menores” (tales como la descontaminación ambiental).

El águila, el león, el gallo… ¡y el oso!

Entre medio, el mundo en vilo, por la actividad bélica que suma a los aliados Estados unidos, Reino Unido y Francia, para atacar posiciones sirias (supuestamente con armas químicas), en un territorio que es un verdadero polvorín, que contiene a la misma Siria más Turquía, Irán y a Rusia. Sin olvidar que, a veces, tiene la participación estelar de Israel y Arabia Saudí. En este tablero, las sanciones están a la orden del día, según sopla la dirección del viento. Por supuesto, la propia China está interesada en esta región del mundo, ha enviado más de algún avance militar para acompañar a Siria en esos difíciles días.

Tenga su ajedrez portátil

Los nuevos paradigmas que se han ido instalando en los últimos años, van marcando tendencias: todo cambia constantemente. No subestimemos los factores exógenos que operan en los 5 continentes, los siete días de la semana, las 24 horas del día. Planificar en la actualidad, para cualquier operación, implica incluir un plan B, un protocolo de contingencias o tener un resto de dinero bajo el colchón, como hace años se bromeaba con el colchón de las abuelitas. Sin embargo, parece que ellas hacían uso de la sabiduría de los años y es algo serio, muy serio.

Debemos aprender a tener y usar un colchón de seguridad, en caso de emergencia. Planifiquemos en 4 Dimensiones.

Así, el águila, el dragón y el oso siguen sueltos, jugando por todas partes. Mientras el planeta paga el alto precio de la desidia y la falta de preocupación por el equilibrio ecológico, que tiene un sobreconsumo exacerbado de los recursos naturales y la precarización de las condiciones de vida promedio en la Tierra, no sólo para la humanidad, sino que para la gran mayoría de las especies que habitan aquí. Al planeta no le conviene una nueva guerra fría.

El Editor



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