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¿Cómo se usaron los datos personales de los colombianos en la pasada campaña legislativa?

¿Cómo se usaron los datos personales de los colombianos en la pasada campaña legislativa?

Las últimas elecciones legislativas en Colombia se realizaron en marzo de 2018. En ellas, el uso de redes sociales y de otros medios de divulgación de información a través de internet, como Whatsapp, fueron trascendentales.

Facebook se convirtió en la herramienta central de las campañas, y cómo su base de usuarios ofreció a partidos, candidatos y estrategas políticos unas posibilidades de perfilamiento y captura de información ideales para el marketing digital

En ese contexto, la pregunta de qué tanta información personal tienen los candidatos y partidos de sus electores y cómo la usan es crucial, no sólo para entender cómo manejan los partidos la privacidad de los ciudadanos, sino también para comprender el papel que juegan las empresas que diseñan e implementan las campañas de comunicación y el tipo de herramientas que están utilizando para realizar campañas dirigidas.

Colombia es interesante para este tipo de estudio dado que cuenta con una fuerte presencia de su población en redes sociales, tiene una industria digital que ofrece y exporta productos y servicios de mercadeo a través de redes sociales y plataformas digitales, y posee una reglamentación reciente y explícita de uso y tratamiento de datos personales.

Sin embargo, durante los dos últimos procesos electorales, el plebiscito de 2016 y las elecciones presidenciales de 2014, se reportó la contratación de expertos en tecnología para la realización de operaciones de campaña sucia y la utilización de estrategias de generación de miedo y desinformación.

Un ingrediente que se añade a esta ecuación es la forma como las personas acceden a información y noticias en el país, y el papel que juega Internet para ello. En Colombia, el acceso a la Red no es universal. La brecha digital incrementa otras brechas ya existentes para las poblaciones más vulnerables.

La conectividad es mucho mayor en zonas urbanas, entre estratos medios y altos de la población, y crece, sobre todo, entre los estratos más bajos  a través de celulares con planes que dan acceso gratis a determinadas aplicaciones.

Esto ha favorecido y extendido el uso de redes sociales, particularmente Facebook, y de aplicaciones de mensajería instantánea, particularmente Whatsapp. Facebook es usado por 17 millones de personas diariamente desde el 95% de las conexiones a internet del país. WhatsApp es una de las aplicaciones favoritas en el país, y aunque no es una red social sino un servicio de mensajería, gran cantidad de personas la usan como si fuera una de ellas. Además, cada vez más Facebook y WhatsApp son usados como medios de información por los colombianos, aunque no sean los más confiables.

Precisamente, el informe cuenta cómo Facebook se convirtió en la herramienta central de las campañas, y cómo su base de usuarios ofreció a partidos, candidatos y estrategas políticos  unas posibilidades de perfilamiento y captura de información ideales para el marketing digital.

Más allá de Facebook, las campañas recogen datos de otras fuentes, contactos personales y profesionales, información de quienes navegan su página web y sus redes, incluso ensayan formas innovadoras, como la de usar WhatsApp para llevar a cabo estrategias de marketing electoral.

El informe muestra que los candidatos y partidos usan su presencia web para capturar datos de las personas y, aunque los responsables reconocen que en Colombia hay un sistema de protección de datos mejor que el de otros países, aún hay ambigüedades que son aprovechadas por las campañas para facilitarse las cosas y diluir la responsabilidad cuando algo sale mal. Además, para el informe se revisó si las campañas toman las medidas básicas de seguridad informática y si informan sus políticas de protección de datos, con resultados poco alentadores.

Esta investigación fue posible gracias a una alianza de Fundación Karisma con Tactical Tech, en el marco del proyecto Our Data Our Selves – Data and Politics, que explora qué entidades políticas están utilizando qué tipo de datos, en qué capacidad y, en última instancia, qué impacto tienen estos cambios en la dignidad de los procesos democráticos.

El reporte fue escrito por José Luis Peñarredonda en colaboración con Santiago Hernández. José Luis es investigador asociado de Fundación Karisma, periodista e investigador en Cultura Digital, MA en Cultura Digital en King’s College London. José Luis tiene una basta experiencia en el cubrimiento de temas relacionados con tecnología y política, que incluyen varios artículos sobre uno de los más recientes escándalos de la utilización de vigilancia selectiva en contra de los negociadores del proceso de paz en el país. Santiago es consultor en seguridad digital de Fundación Karisma, ingeniero de sistemas y consultor de seguridad de la información e informática.

Lee el informe completo acá.

FUENTE: Karisma


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