Visión patriota hacia el centro del siglo XXI

Visión patriota hacia el centro del siglo XXI

El "movimiento patriota" se ha asomado con fuerza, desde la campaña presidencial de 2016 en Estados Unidos de América

Guste o no, se ha ido consolidando no solo en Estados Unidos. Se expande hacia otras latitudes. Acaso como una respuesta popular impaciente frente los regímenes que no avanzan en la solución de los problemas sociales de los habitantes.

Patriotismo

Según el Diccionario de la Real Academia Española, define al “Patriotismo” como:

1. m. Amor a la patria.

2. m. Sentimiento y conducta propios del patriota.

As su vez, define el concepto de “Patria” como:

1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.

2. f. Lugar, ciudad o país en que se ha nacido.

Con estas definiciones claras es posible revisar el fenómeno que está avanzando rápido y que influye en todas las decisiones que se están tomando en la geopolítica actual.

Se trata de temas trascendentales, no sólo para la humanidad, incluso para el equilibrio ecológico.

La patria de los patriotas

El presente artículo no pretende defender ni atacar a la corriente de “patriotas” a lo largo y ancho del mundo. Solo consiste en un ejercicio cultural, para comprender la forma en que ha ido ganando espacios, hasta incidir, casi en forma determinante acerca de la actuación de diversas sociedades que han tomado la decisión de dar un giro a sus destinos, confiando en colocar los intereses propios ante todo. Es una realidad que estamos viendo y ha venido a ocupar su lugar, en el nuevo mapa político internacional.

Así, para muchas personas la Patria (el territorio padre) constituye una necesidad geológica, un derecho, un deber o algo que está más allá que un partido de fútbol. En algunos casos,llega a ser una conexión con el hogar propio e inviolable. La esencia del patriotismo no aspira a imponer a la fuerza la hegemonía de su pueblo por sobre otro. Se trata de defender lo que se denominan los valores patrios, que se han mantenido en el transcurso del tiempo y se proyectan hacia el futuro, para una sociedad que aprecia constructivamente el concepto de la patria en que vive con sus compatriotas. Es una sensación que va más allá de lo racional, porque se identifica con el territorio y con la población que vive en ese espacio. Es un fenómeno natural que circula igual que la luz solar, el agua, el aire o el calor.

No es un movimiento nuevo o moderno, porque ha existido desde que se tiene registro de la historia. Tampoco el patriotismo tiene un determinado color político, porque el abanico de todos los partidos, en mayor o menor medida, han tenido que incluir principios de patriotismo en sus declaraciones y manifiestos.

También se reconocen expresiones que invocan al patriotismo, pero brutalmente aplicado, tales como el chauvinismo o el “tribalismo”, por ejemplo, que se valen del patriotismo, para aplicar una agenda agresiva y discriminatoria, que pretende aniquilar cualquier otra expresión de sentimiento diferente del que practica un determinado grupo por sobre otros.

El patriotismo ni siquiera es una mercancía o fetiche de algún grupo dominante en una sociedad. Por lo tanto, resulta difícil no pensar en que el uso del patriotismo, normalmente corresponde a la instrumentalización para los fines de de ciertas personas, que dominan en una sociedad.

Dejamos entonces al patriotismo, en una cápsula de seguridad, para efectos de comenzar a entender de qué se trata lo que actualmente conocemos como “patriota” en el mundo de hoy.

Make America Great Again (MAGA)

En la campaña de elección de Presidente en EE.UU. en 2016; el equipo del entonces candidato Donald J. Trump colocó este potente lema, que ocupó un espacio muy importante en las cabeza y corazones de millones de ciudadanos que confiaron su votación a este representante del partido republicano.

El perfil del candidato era preciso: millonario, muy identificado con las costumbres más profundas de los ciudadanos de este país; creyente en Dios; directo y preciso.

Financió su campaña y se mantuvo crítico incluso del mismo partido que lo apoyaba. Su vasta experiencia en el manejo de los medios de comunicación, le dio la ventaja mediática necesaria frente a sus rivales, para obtener una victoria ajustada, que lo llevó a la Casa Blanca en Washignton D.C.

Su programa de gobierno era muy pretencioso y, para algunos, hasta fantasioso. Las encuestas de los medios masivos le daban una probabilidad del 5% por convertirse en Presidente. Y a pesar de todo, se transformó en el Presidente número 45.

El programa tiene ejes programáticos que se refieren a:

  • Economía.
  • Salud.
  • Seguridad interna.
  • Políticas de inmigración.
  • Oposición al control de armas.
  • Aborto y planificación parental.
  • Limpieza del aparato Gubernamental.

En una campaña agresiva, expuso los alcances de la importancia de que es fundamental considerar “America First”, para hacer grande a América otra vez.

Al parecer, en términos económicos, la ejecución de administración política ha ido dando resultados. Para la sorpresa de muchos críticos, la fórmula está funcionando: Se han creado millones de nuevos empleos (a niveles históricos); tiene a EE.UU. como el principal exportador de petróleo del mundo; los incentivos para que las empresas retornen a funcionar en el país están dando sus frutos: en estos momentos, luego de una larga pugna arancelaria, está en la mesa con China, negociando nuevos términos y condiciones de intercambio comercial; crecimiento económico moderado; inflación bajo control; espectativas de consumo e inversión en niveles saludables; con los acuerdos y tratados de libre comercio en revisión (el caso del nuevo USMCA, es un ejemplo claro de lo que significa esa política); rechazó el TPP (que dicho sea de paso, se transformó en el TPP-11 y hasta la fecha, luego de un año, aún no es confirmado por los parlamentos de los gobiernos que si lo firmaron); está en pugna con la dirección de la Reserva Federal (la FED); entre otros logros.

La administración Trump ha respondido, considerando que se trata no solo de la economía más grande del mundo, también consiste en el país con mayor la deuda.

Contra todo pronóstico, los niveles de aprobación hacia su gestión han ido aumentado el último año. A tal punto, que ya comenzó su gira para la campaña del próximo año. También, desde los rivales del partido demócrata han comenzado los anuncios para correr en la carrera por la nominación.

En la política exterior tampoco ha estado exento de polémicas, haciendo valer la posición de “America First”, para presionar negociaciones que den la razón a los intereses de EE.UU.

Para algunos puede resultar chocante. Sin embargo, ha sabido sentarse a negociar para barajar naipes nuevos y establecer condiciones que mejoran la posición de EE.UU. frente a sus aliados o adversarios. Podemos recordar lo que ha sido la negociación con los socios de la NATO (North Atlantic Treatment Organization), exigiendo que los miembros incrementen los gastos en armamentos, para aliviar la carga proporcional que EE.UU. debe colocar cada año. En otro caso, la relación con Corea del Norte, la forma de llevar las negociaciones con su líder Kim Jong-un, ha sido hasta carismático,bajando la tensión bélica a niveles no vistos en mucho tiempo. El anuncio del retiro de tropas desde Siria, es otra muestra de la política exterior de su administración.

La relación con Vladimir Putin ha sido realmente muy “diplomática”, con algunos tirones (propios de las relaciones históricas entre ambos países). Aún se recuerda la reunión que sostuvieron en Helsinki, el día después de finalizada la Copa del Mundo de fútbol Rusia 2018. Resultó tranquila y hasta el Presidente ruso le obsequió un balón de fútbol, para remarcar que la pelota ahora estaba en el poder de EE.UU. acerca del conflicto en Siria.

Las sanciones que se han venido aplicando contra Rusia por varios años, han hecho que la economía rusa se fortalezca desde adentro y aproveche sus ventajas absolutas y competitivas Petróleo, gas y acumulación de oro. La oposición al Presidente Trump ha intentado vincular al gobierno ruso por interferir en la elección de Presidente en EE.UU. pero no ha conseguido levantar evidencia seria al respecto.

Curiosamente, la relación con aliados históricos como Francia y Alemania, ha sido distante, tensa y hasta irónica. La última reunión en París, a causa de conmemorar los 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial, fue un fiel reflejo de ese clima gélido entre los líderes europeos y el de EE.UU.

El gobierno del Presidente Trump se ha dedicado a ampliar conexiones con gobiernos afines a su filosofía. Es el caso de Polonia, Hungría, Italia y últimamente Brasil, desde la asunción del Presidente Bolsonaro. También ha establecido una especial conexión con el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO), que a pesar de estar en posiciones políticas muy diferentes, han ido llevando una relación diplomática conciliadora y respetuosa.

 

Entre el BREXIT y los chalecos amarillos

En la política interna se ha hecho sentir esta denominada forma de política “patriota”.

La sociedad de EE.UU. está muy dividida en la actualidad entre detractores y patriotas. Que se atacan incesantemente por cada detalle que no les parece, de uno y otro bando. Los medios masivos de comunicación no se dan tregua para atacar al gobierno, de la misma manera que el público partidario de la Casa Blanca devuelve los ataques a través de las redes sociales.

La pugna por la construcción de un muro de protección en la frontera sur, entre EE.UU. y México ha sido motivo de grave conflicto entre la Cámara de representantes y el gobierno, llegando al extremo de provocar un “cierre de gobierno” por lapso record de 35 días, porque no hay acuerdo sobre el presupuesto para este item. Son alrededor de USD 5.700 millones que la Casa Blanca solicita y que la Casa de Representantes se niega a aceptar. En febrero pasado, solo se aceptó un presupuesto de USD 1.500 millones para este ítem. Finalmente, el Presidente Trump, el 15 de marzo, anunció la aplicación del Estado de emergencia, para asignar recursos y construir el muro invocando el bienestar de la seguridad nacional.

La justificación del muro se fundamenta en una gran crisis humanitaria que están padeciendo miles de mujeres y niños (principalmente), debido al tráfico de personas, para explotación sexual, trabajo esclavizado o venta de órganos (afectando principalmente a menores de edad y mujeres).. Además del tráfico de drogas.

El Gran Despertar (The Great Awakening)

Como parte de la difusión de estas políticas, se apunta a una especie de “movimiento” denominado “Q” o “Q-anon“, el cual se dice que se trata de personal de alto rango de la inteligencia militar, más algunos civiles, que desarrollaron una cadena de operaciones de inteligencia, para velar por la seguridad del Presidente, su gobierno y limpiar de la corrupción al gobierno federal. Es un grupo que se autodenomina “patriota” y parece muy cercano al mismo Presidente. Se “comunica” principalmente desde la plataforma “8chan.com” y desde ahí hace eco hacia el resto de las redes sociales, contando con cientos de miles de seguidores (no solo en EE.UU.). Lo curioso es que ha pasado a ser un movimiento colectivo de inteligencia, donde los mismos ciudadanos aportan más información. Se trata de un fenómeno nunca antes visto y que se está comenzando a “mundializar” a otras latitudes, como Alemania o Canadá.

Ya en la segunda mitad del gobierno, quedan muchos temas por avanzar, según el programa de campaña. Sin embargo, parece que nada puede evitar que el Presidente Trump pueda completar su mandato y más aún, darse fuerzas para afrontar una nueva carrera, que, al menos, tendría ganada entre los republicanos. Por su parte, en los demócratas ya son varios los candidatos que están en carrera.

En las elecciones del pasado noviembre, las llamadas elecciones de “Midterms” (medio camino), algunos dieron por agotado al gobierno de Trump, luego de perder mayoría en la Casa de Representantes (House, como la llaman en EE.UU.). Pero, mantuvo la mayoría en el Senado, lo cual le asegura una fortaleza de gestión para su agenda administrativa.

La elección de 2020; a vuelta de hoja de calendario, comienza a mostrar un escenario interesante, pero difuso para la oposición. Está claro que el actual mandatario se presentará a la reelección y que, muy probablemente, será el candidato del partido del elefante (Republicano).

Al mismo tiempo, se comienzan a vislumbrar una serie de hechos que podrían incidir de manera importante en la configuración de la elección. El fin de la investigación de la llamada “Trama Rusa”, al parecer, según trascendidos de diversas fuentes, no ha encontrado evidencias sobre intervención extranjera en las elecciones de 2016. Al contrario, se comienza a respirar otro escenario, que podría significar una verdadera bomba atómica dentro de la política norteamericana y, de paso, arrastrar a otros gobiernos del planeta hacia un escándalo geopolítico que no se ha visto desde los tiempos de la “Guerra Fría”.

El Editor.


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