Apuntes sobre economía interestelar

Apuntes sobre economía interestelar

Economía

Interestelar

Durante toda la historia conocida, la especie humana ha practicado economías y comercios “terrícola”. Pero, ¿Se puede “comerciar” con otros planetas?

 

 

El arte de la astrofísica

No solo de Tierra, trabajo y capital se nutre la teoría económica. Hay otros factores que se suman a las ecuaciones.

Más allá de la ciencia ficción

Durante las décadas precedentes hemos ido viendo la generosa creatividad de literatura, cinematografía y otras expresiones artítsicas que han llevado a conocer obras que se han instalado, incluso, como parte de la cultura popular global.

Desde Julio Verne, Isaac Asmiov o Phillip K. Dick, como así también, pasando por películas como Star Wars; Star Trek y hasta lo más sofisticado de Marvel. Los críticos lo denominaron como Sci-Fi (Ciencia Ficción).

Mundos fantásticos, fenómenos fantásticos, seres fantásticos. Historias fantásticas con tecnologías fantásticas. Por supuesto, personajes fantásticos.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo, especialmente desde el siglo XIX hasta la actualidad, hemos ido “comprobando” que aquello que fue presentado como una exhibición ficticia, se ha vuelto verídico, dejando a aquella ficción como algo real. La ficción que no fue tanta ficción después de todo.

Si el lector, por ejemplo, vio el clásico de Ridley Scott “BladeRunner”, está comprobando que mucha de la tecnología que se presenta en este film, resulta cierto. Estudiar una foto de modo electrónico, para imprimir una vista de pantalla, era un sueño fantástico en 1983. Hoy en día, los niños de escuela primaria ya disponen de esta herramienta… incluso en un smartphone.

Hablando seriamente

Luego de esta introducción “fantástica”, podemos entender la desconfianza hacia la expansión de la teoría económica desde las escuelas de pensamiento hacia una posibilidad cierta (científica) que conduzca por una vía de aceptación racional.

Ante los comunicados de los gobiernos de EE.UU. y China, por ejemplo, sobre iniciar exploraciones espaciales, a Marte (el primero) y la Luna (el segundo), cabe preguntar si hay intereses económicos y financieros comprometidos en estas expediciones.

El escenario ha cambiado mucho, desde que despegó el primer Sputink soviético, en el ya lejano 1957. Como así también, desde aquel legendario 20 de julio de 1969; cuando los astronautas Armstrong y Aldrin caminaron por la superficie lunar, por primera vez, en representación de la especie humana, como parte del programa Apollo.

Por más de 60 años, los programas espaciales se han dedicado a investigar, entre muchas materias, el comportamiento biológico de la vida fuera de la atmósfera terrestre. Existe un gran conocimiento acumulado que permite diseñar, planificar y ejecutar tour hacia “nuevos” lugares, con tecnología superior y “personal astronauta” mejor preparado, con respecto a la misión Apollo de EE.UU.

Dada la evolución de la astrofísica, como así también el gran avance tecnológico disponible para realizar viajes más largos y seguros, se puede pensar que la economía podría acompañar esta nueva experiencia “humana”, solo por el hecho de planificar visitas o el establecimiento de “colonias” en otros lugares del espacio.

Space Force

Desde la llegada del Presidente Trump a la Casa Blanca, el tema de los viajes espaciales se ha reactivado con vigor. En junio de 2018; el mismo Presidente Trump firmó la orden ejecutiva que crea la Fuerza Espacial de EE.UU. (U.S. Space Force), integrando todas las ramas espaciales de las fuerzas armadas en una sola unidad, que se suma como una nueva rama. Mientras que en diciembre del mismo año firmó la orden ejecutiva para crear el “Comando Espacial”. Incluso, el tema ha llegado a ser objeto de la opinión del Senador Ted Cruz, quien advierte sobre “la necesidad de prevenir a los piratas espaciales”.

¿Cómo sabe que pueden haber piratas espaciales? ¿Qué es exactamente la piratería?  La piratería es una práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo, probablemente tan antigua como la navegación misma.

¿Y quiénes pueden ser los piratas? Las especulaciones son tan amplias como el mismo universo, pero no son el objeto de este artículo.

La nueva Economía Espacial

La “Economía Interestelar” no es precisamente nueva entre los estudiosos de las diversas formas de realizar actividades económicas. Sin embargo, esto no significa necesariamente que existan marcos teóricos, jurídicos o prácticos que permitan entender fácilmente de qué se trata. Solo las naciones con capacidad de gestionar misiones espaciales tienen esa “oportunidad”.

Un paseo por el "Vecindario"

Para entender mejor el alcance de esta “disciplina”, es necesario mirar el medio ambiente donde se desarrolla. Diremos que el macro escenario lo constituye el “Medio Interestelar“.

De acuerdo a la ciencia de la astronomía, “Medio Interestelar” se denomina al contenido de energía y materia que está entre las estrellas que incluye una galaxia. En el Medio Interestelar tienen lugar los intercambios entre los componentes de una galaxia.

El concepto se extrae desde un paper publicado por un joven Profesor asistente de la Universidad de Yale (EE.UU.), Su nombre es Paul Krugman. En efecto, el Premio Nobel de Economía, publicó en 1978 un teoría sobre el comercio entre planetas, acto que denominó “La teoría del comercio interestelar”.

Para los amantes de los antecedentes, lo pueden bajar desee aquí o mejor, lo podemos ver ahora mismo:

Krugman comenta su paper de la siguiente manera:

Este artículo extiende la teoría del comercio interplaneario al ámbito interestelar. El tema principal tratado es ¿Cómo deben calcularse los intereses de las mercaderías en tránsito, cuando la mercadería viaja a velocidades cercanas a la de la luz? Esto es problemático, porque el tiempo insumido en el transporte será menor para un observador viajando con la mercadería que para un observador inmóvil. Se deduce una solución de la teoría económica y se demuestran dos teoremas verdaderos aunque inútiles.

Entre Trantor y la Tierra

Un análisis puede resultar muy complejo de explicar, entender e incluso para debatir, considerando los factores adicionales que entran en juego para el estudio de un intercambio planetario.

Piensa, por ejemplo, en factores como distancias, “geografía”, naves, tripulación, combustible, seguridad y (tal vez el más complejo) tiempo.

Pero Krugman, para efectos de su exposición, simplifica el abordaje del tema, apuntando a los intereses en función del tiempo y del lugar de observación (Trantor y la Tierra).

En marcha Interestelar

El primer teorema responde a la pregunta acerca del tiempo que debe considerar para el cálculo del interés sobre una inversión, debe ser el que transcurre en el planeta, no en el traslado, porque es sobre el tiempo planetario donde se ejecuta la actividad comercial.

Por ejemplo, un ser en el planeta Trantor puede invertir en el “comercio de productos en la Tierra” o comprar un “bono trantoriano”. Para deecidir cuál inversión efectuar, debe considerar el tiempo que transucrre en el planeta, no en la nave espacial, debido a que el rendimiento de su inversión en ambos casos transcurre en tiempo relativo al planeta y no en el tránsito de la nave.

En el segundo teorema considera las tasas de interés en un planeta (de referencia), Trantor, y la Tierra. Según la explicación del (en ese entonces) joven Krugman, la competencia entre ambos planetas tendería hacia el interés de que una inversión en Trantor y en la Tierra sea igual.

Una conclusión puede indicar que la decisión de invertir en un proyecto de comercio interestelar, dependerá del nivel de las tasas de interés, para estimular el riesgo de inversión, frente a la expectativa de retorno.

(Si, estos teoremas están en el documento PDF compartido unos párrafos arriba).

Si bien esta simulación podría resultar poco útil, en algún momento llegaría a ser interesante para los “tomadores de decisiones”, pues estos teoremas comprueban que el análisis el comercio interestelar puede usar las mismas herramientas de lo que la economía denomina: “Análisis de equilibrio general”, que son usadas para el estudio de la economía en el planeta Tierra.

Después de todo, el joven Krugman no estaba tan perdido. Tal vez, solo se adelantó a su época.

El salto espacial de los terrícolas

Hemos sido testigos sobre los avances que la ciencia aeroespacial ha ido exhibiendo en el transcurso del tiempo.

El  programa Apollo de USA; el programa Soyuz de la ex U.R.S.S. (actualmente vigente con Rusia); más los programas de otros aíses que han invertido en investigación y desarrollo espacial, llevaron a la conformación de la Estación Espacial Internacional (ISS por su sigla en inglés).

En esta ISS se ha montado un verdadero laboratorio de estudio de diversas materias, que han ido dando resultados positivos en campos como la medicina o la aerodinámica, beneficiosos para la vida en el planeta Tierra.

Sin embargo, desde el momento que algunos estados manifiestan la intención de colocar bases en la Luna o Marte, más allá de expediciones con fines de estudio,

Érase una vez el hombre

El intercambio de materias primas, por ejemplo, para abastecer los almacenes de poblaciones de habitantes en uno y otro planeta. Suponiendo que la actividad podría ser desarrollada exclusivamente por habitantes del planeta Tierra, que se desplazan hacia otros puntos del Sistema Solar u otros lugares de la galaxia, conocida la vía láctea.

Las actividades económicas es expandirían tanto, como las operaciones comerciales interestelares así lo demanden. Astronautas, ingenieros, técnicos, centros de capacitación y entrenamiento; lugares de lanzamiento y aterrizaje; hangares y autopistas especiales de máxima seguridad; alimentos y agua potable; medicamentos y maquinaria de cuidado de la salud de los astronautas. Probablemente, ejércitos de robots que se encarguen de las actividades de trabajo secuencial más pesado.

Un largo etcétera, tan extenso, que se puede visualizar en películas como “2001 Odisea en el espacio” (Stanley Kubrick) o “Alien: El octavo pasajero” (Ridley Scott).

Ad portas de ingresar al eje central medio de este siglo XXI (2025-2075), cuando se define la tendencia, es válido plantear la posibilidad factible de este tipo de avances, considerando la velocidad brutal a la que se están presentando los avances tecnológicos.

Dentro de poco más de un mes la Cámara de Comercio Internacional (ICC) publicará los Incoterms® 2020.- ¿Quién dice que para la versión 2030 de estos términos de comercio no se sumen algunos nuevos relacionados con el comercio interestelar? De hecho, hubo alguna propuesta hecha para los Incoterms® 2020.

Todo está sucediendo muy rápido. Cada avance tecnológico trae consigo simplificación de funciones y, a la vez, incrementa la velocidad para generar el siguiente avance.

Un vistazo rápido al mapamundi muestra la reducción de conflictos bélicos de alto impacto regional, manteniendo conflictos específicos locales, con gobiernos, guerrillas o carteles, enfrentados en ciudades, campos, bancos, parlamentos o tribunales, con toda clase de armas convencionales.

En la actualidad, se ven países proclives a buscar soluciones conversadas, en vez de seguir usando armas y soldados por largos períodos, para ganar un pedazo de tierra más. Conflictos como la Guerra de Viet Nam o la Guerra de Afghanistán, son prueba de ese antiguo sentimiento de lucha por lograr expansión geopolítica.

La Guerra de Siria, ha sido uno de los últimos experimentos fallidos de ese formato. Muchos países combatiendo a una extraña “confederación” denominada Ejército Islámico, finalmente vio desintegrado su objetivo, merced a la irrupción de Rusia y China, que apoyaron para dar el corte final de las hostilidades. Fue el final de la llamada primavera árabe.

La era interestelar

No es para extrañarse, si la proyección de las actividades económicas globales del futuro, se inclinan hacia la mayor investigación científica y se establecen las primeras colonias interestelares, distribuidas en diversos planetas del sistema solar… o más allá.

¿Es posible que ahora seamos testigos del cambio de la matriz productiva del mundo? ¿Menos armas y más investigación y desarrollo científico con fines del cuidado y bienestar de la humanidad y de los planetas?

Escúchanos Señor, te rogamos. ¡Amén!

El Editor



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