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Elecciones 2020 USA: Fraude para las masas

Elecciones 2020 USA: Fraude para las masas
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Fraude amplificado por los medios masivos

Hoy, es fácil adivinar el fraude, para qué querían hacerse del poder ejecutivo, a toda costa. Es cosa de observar lo que ha sucedido con USA desde el 20 de enero de 2021

La historia se remonta a la campaña presidencial de USA, en 2016. Todos los medios informativos y el grueso del globo, esperaban un triunfo rotundo de la candidata demócrata. Sin embargo, los estados claves de la unión americana dijeron otra cosa, obteniendo la mayoría suficiente en  los colegios electorales correspondientes, otorgando la mayoría necesaria que hizo triunfador al empresario y celebridad de tv Donald J. Trump. Nadie reclamó fraude en esa oportunidad y la candidata perdedora nunca concedió la victoria. En 2020 la elección más votada de la historia dio ganador a un candidato que prácticamente no dio batalla y sin mayores ofertas que agregar a una administración superior. La palabra fraude emerge para comprender la dirección y sentido que se quería imponer a la fuerza en USA y el mundo, por parte de empresarios inescrupulosos globales.

El 9 de noviembre de 2016; sin apelación alguna, Donald J. Trump se convirtió en el Presidente número 45 de los Estados Unidos de América (USA). El partido demócrata y todo el arsenal desplegado por la unión de la «big tech» más los medios masivos globales, se arrodillaron frente a la democracia. Y la derrota fue tan dolorosa, que los partidarios de Trump se lo enrostraron durante 4 años: «They never thought she´d lose» (Ellos nunca pensaron que ella perdería).

Trump traía una agenda muy diferente a la que los medios, los demócratas y otros millonarios detractores querían.

La agenda "Make America Great Again" (MAGA)

La nueva administración Trump había prometido, durante la campaña, un programa de gobierno basado en la valoración de las capacidades propias de Estados Unidos, tanto de su gente como de sus bienes de capital, para recuperar su soberanía y fortalezas históricas, que durante las últimas décadas se habían reducido dramáticamente, sumiendo a esa nación en una espiral descendente que había golpeado la calidad de vida, muy lejos desde los tiempos del «American Dream».

Atendiendo a un plan ejecutivo sencillo, comenzó a operar apenas asumió el 20 de enero de 2017; para depurar la administración federal, las agencias de inteligencia, las fuerzas armadas; las relaciones exteriores; la Reserva Federal (la FED); la seguridad interior; la reducción de las redes de tráfico de seres humanos y la explotación sexual; un largo etcétera que fue «demonizado» por los adversarios locales, extranjeros y, por supuesto, los medios masivos, que se encargaron de dilapidar majaderamente los 1440 días del gobierno de Trump.

A pesar de toda la oposición demócrata de USA y la social democracia globalista, la política de la agenda MAGA resultó precisa para USA, retomando la senda de liderazgo mundial mundial y con un hecho muy significativo: durante los 4 años no se inició ni una sola invasión o guerra en tierras lejanas. Más aún, Donald J. Trump ha sido el único Presidente que se ha reunido con un líder norcoreano (Kim Jong Un) en suelto de Corea del Norte.

La restrospectiva política de los 4 años de la administración Trump sirve para comprender el contexto en el cual se desarrolló la elección del 3 de noviembre de 2020.

El gobierno llegó a sobrepasar el 50% de aprobación en algunas de las encuestas, como por ejemplo la de Rasmussen Report:

FUENTE: Rasmussen Report.

El Club de la Pelea

Pero, considerando los logros del gobierno de Trump, había organismos, fundaciones, países, corporaciones, colectivos y otros tantos (insistimos) a nivel global que no estaban de acuerdo. Se supone que el pulso de un gobierno está sometido a la soberanía de los ciudadanos de un país.

Si, hay un «Grupo Multipoderoso» que estaban viendo su hegemonía política, económica y financiera ciertamente amenazado. Le llamamos el «Club de la Pelea». Este club, que apoyó a l derrotada Clinton en 2016, s encargó de orquestar y financiar todo acto contrario a a la administración Trump, dentro y fuera de USA. Su participación sería reconocida abiertamente pocos meses después de la elección.

El desprecio y persecución política contra Donald Trump, comenzó incluso antes de comenzar su carrera por la presidencia en 2015. Antes de la Convención Republicana de 2015; tanto él como el entonces senador republicano por Texas, Ted Cruz, fueron objeto de seguimiento por el mismo FBI. También recordemos la muy temprana visita del Almirante Mike Rogers, Director de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), pocos días después de la elección de noviembre de 2016; quien personalmente visitó la famosa Trump Tower, en New York, para avisar sobre el espionaje que estaba siendo objeto el Equipo de campaña del entonces Presidente electo Trump.

Los intentos por bajarlo fueron varios, pasando desde el «Russia hoax» (donde la investigación liderada por el fiscal especial Robert Muller determinó que, al cabo de 2 años de búsqueda, no hubo colusión con los rusos ni obstrucción a la justicia) hasta la invención del asalto al Capitolio de Washignton, el 6 de enero de 2021 (cuyo intento de impeachment contra el Presidente Trump fue desestimado por el congreso de USA), pero que sigue en investigación y sin idea clara hacia dónde se dirige.

Dicho sea de paso, el fiscal especial John Durham, se encuentra investigando el espionaje a la campaña 2016 del Presidente Trump, denominada «operación Huracán de Fuego Cruzado» (Crossfire Hurricane). Incluso con la cooperación del mismo exdirector de la NSA, Mike Rogers, quien ha estado proporcionando mayores informaciones a la investigación del Departamento de Justicia sobre los orígenes de la investigación de contrainteligencia de los presuntos vínculos de la campaña presidencial de Trump con Rusia.

La vía institucional para destruir a Trump resultó desastrosa para sus detractores.

Las advertencias de Trump

El Presidente, alertado por su equipo de inteligencia, comenzó a alertar sobre el riesgo de fraudes masivos en las elecciones de noviembre de 2020. Con mucha anticipación visualizó estas amenazas, realizando una jugada brillante, emitiendo la orden ejecutiva 13848 (12 de septiembre de 2018) que indica: “a más tardar 45 días después de la conclusión de unas elecciones en Estados Unidos, el Director de Inteligencia Nacional, en consulta con los jefes de cualquier otro departamento ejecutivo y agencia (agencias) apropiados, realizará una evaluación de cualquier información que indique que un gobierno extranjero, o cualquier persona que actúe como agente o en nombre de un gobierno extranjero, ha actuado con la intención o el propósito de interferir en esas elecciones”, que permite establecer sanciones a los extranjeros que interfieran en las elecciones estadounidenses.

Esta orden ejecutiva quedó instalada como una bomba de tiempo que se activará, toda vez que un organismo de justicia determine que efectivamente existió interferencia.

Y el cálculo del equipo de Trump resultó certero, tras recibir el informe del Director Nacional de Inteligencia (DNI) John Ratcliffe, a principios de enero de 2021, confirmando que, en efecto, se ha comprobado intervención extranjera en las elecciones de noviembre 3 de 2020.

También, el Presidente Trump hizo otra importante denuncia, en el marco de la Convención Nacional Republicana, en agosto de 2020: «La única manera de que puedan quitarnos esta elección es que los comicios sean fraudulentos; vamos a ganar esta elección». Sospecha que el Presidente fue manifestando desde meses antes de las elecciones 2020.

Tuvo la capacidad táctica de reconocer las amenazas en tiempo y lugar, realizando movimientos inteligentes para crear un medio ambiente proactivo de acciones futuras.

FIGHT NIGHT

Las elecciones de 2020 comenzaron semanas antes, con el sistema de votación por correo, que como vimos, ya se sospechaba como blanco de fraude masivo.

La llegada del «gran día», el 3 de noviembre de 2020 se realizaron las elecciones presenciales en los 50 estados que constituyen al país.

Se esperaba la participación de más de 150 millones de ciudadanos, en las modalidades de votación: voto electrónico y voto por correo.

El escenario electoral se comienza a desplegar. El proceso de votaciones se desarrolló con total normalidad, como se supone debe ser en la democracia más antigua del mundo. El acto de magia vendría a continuación, tras el cierre de los locales de votación y el recuento de votos por correo. Las cortinas del show se han levantado y comienza la función.

El cierre de las votaciones dio lugar al conteo de votos y rápidamente se comenzó a vislumbrar que el triunfo de Trump sería un mero trámite, ya que pasada la medianoche, las tendencias azules (demócratas) y rojas (republicanas) estaban confirmando el pulso del ganador.

El conteo de votos seguía a gran velocidad y arrojaban clara preferencia por Trump, incluso en los denominados estados bisagra. Pero justo aquí sucede lo impensado: muchos locales de votación cierran a las 3 am para «descansar».

FRAUD Time!

En la madrugada del 4 de noviembre, mientras se estaban completando los conteos de las mesas de votación para elección de Presidente, sucedió una pausa en Wisconsin y en Michigan. En otros estados se reportaron múltiples irregularidades que benefician al candidato del partido demócrata.

Un análisis de los recuentos de votos, por hora, por condados, tanto en Wisconsin como en Michigan, revela cambios inusualmente dramáticos en los conteos totales de votos del candidato demócrata Joe Biden. Estas variaciones en el conteo de votos, en palabras del analista Director del Instituto por la Democracia, Washignton DC, constituye una «abrumadora evidencia de irregularidades en las votaciones».

En Wisconsin, entre las 2 am y las 3:30 am ET, el número total de votos aumentó en 125,000. De estos votos, el 100% fueron para Biden, sin que se registre un solo voto para el presidente Trump ni para los otros candidatos.

Mientras en Michigan, pasadas las 6 am, sucedió exactamente lo mismo. El conteo de votos de Biden subió abruptamente cerca de 200.000 votos y no se tabuló ni un solo voto para el presidente Trump ni para los otros aspirantes.

Más es Más

Son días extraños en Estados Unidos, luego de una confusa noche electoral. El presidente Trump, que lideraba sólidamente en muchos estados clave , comenzó a perder las ventajas. Los medios tardaron horas en asignar finalmente a Florida y Ohio para Trump. Sin embargo, Arizona fue atribuida muy temprano para Biden, a pesar de que la mayoría de los votos no se habían contado.

Sucedieron cosas aún más extrañas en las primeras horas de la madrugada entre las 3 am y las 4 am, (noviembre 4) después de que los observadores que vigilaban el proceso de conteo fueron enviados a casa. Por ejemplo:

  • Los funcionarios electorales de Wisconsin descubrieron repentinamente más de 112,000 votos para Biden (y ninguno para Trump).
  • Michigan misteriosamente encontró 128,000 boletas, todas eran para Biden.
  • Pensilvania tropezó con dos lotes de boletas: 23,277 en Filadelfia, todas para Biden; 5,300 en el condado de Luzerne, 4,000 de los cuales eran de Biden.
  • Wisconsin tiene 3,684,726 votantes registrados activos y 3,288,771 boletas: ¿un 89% de participación? Lo normal está entre el 60% y el 73%.
  • Wisconsin permite inscripciones el mismo día, lo que significa que 900,000 se habrían inscrito el día de las elecciones. ¿No habría causado conmoción?
  • ¿Los republicanos obtuvieron escaños en la Cámara, no perdieron legislaturas estatales, ocuparon el Senado, pero Trump no ganó sin duda alguna?
  • Joe Biden obtuvo más votos que Barack Obama, estableciendo un nuevo record. ¿Cómo es eso posible para un hombre que apenas hizo campaña?

Una compilación de casos de fraude fue acumulado en The Heritage Foundation. También puede revisar el documental: «2020 Election Investigative lDocumentary: Who’s Stealing America?», realizado por The Epoch Times, a fines de 2020.

Mientras tanto, la noche del 3 de noviembre, el Presidente Trump acusaba el intento de robo de las elecciones, publicando un ardiente tweet:

Todos conocemos la guerra que el Presidente Trump ha sostenido contra el Mainstream Media y la «Big Tech», esa noche no fue la excepción y twitter hizo gala de su arte de la censura, acallando todo relato que se opusiera al discurso que los medios estaban predicando, acerca del potencial triunfo de su candidato demócrata.  Incluso censurando al mismo Presidente de USA.

La prensa "über alles"

Los grandes medios masivos, tradicionales y «alternativos», afines a los demócratas, se aceleraron al proclamar primero a su candidato como el nuevo presidente proyectado electo, repitiendo como martillazos a los clavos, el mismo discurso, por días. La «subida del switch» electoral se había concretado y la misión ya estaba cumplida. El «malvado hombre naranja» había sido aniquilado.

Las denuncias sobre fraude se iban anunciando, principalmente en los estados en disputa, debido a su importancia para obtener los votos suficientes del colegio electoral. Acusaciones respaldadas por investigaciones periodísticas de gran penetración, como las realizadas por «Project Veritas» (liderado por el prestigioso periodista James O´Keefe), o las posteriores denuncias de la abogada asesora de la Campaña de Trump, Sidney Powell y el abogado Lin Wood, con evidencias concretas, presentadas para ser reconocidas por las cortes locales y hasta la Corte Suprema de USA, que de modo insólito se negaron siquiera a conocer de las demandas, presentadas en Wisconsin; Michigan; Georgia; Arizona; Nevada; Pennsylvania; North Carolina.

Las denuncias de fraude por votación electrónica, dan para escribir una verdadera enciclopedia de la corrupción digital. «Fenómeno» principalmente acusado por la abogado Sidney Powell contra Dominion Voting System y Smartmatic, de origen venezolano y vinculado a otros escándalos de fraude en diversos países, cuya propiedad corresponde a una cascada de sociedades a nivel internacional y que aún no es claro sobre la identificación sobre los reales propietarios.

Tras semanas de advertencias, acusaciones y reclamos realizados por el equipo jurídico de la campaña de Donald Trump, comandado por el insigne abogado Rudy Giuliani, finalmente el congreso de USA decretó el triunfo del candidato demócrata Biden. Incluso, aquel evento fue objeto de otro amargo evento, como expresión máximo de odio contra un mandatario que durante los 4 años de su gestión hizo todo lo posible para cumplir con el lema de campaña: «Hacer Grande a Estados Unidos de América Otra Vez». En este punto, cabe mencionar que el presente artículo no pretende ser una apología a la figura de Trump. Se trata de establecer con claridad los hechos y los efectos que estos provocaron tas las elecciones de 2020 en ese país.

Cuando las instituciones del estado deliberadamente no funcionan y hacen eco de la narrativa antojadiza de los medios masivos y las redes sociales de Silicon Valley, para alinearse tras un conjunto de objetivos de modo férreo, con una agenda que, al cabo de un año, ya se nota de modo siniestro en USA y el mundo entero.

Hoy, es fácil adivinar el fraude, para qué querían hacerse del poder ejecutivo, a toda costa. Es cosa de observar lo que ha sucedido con USA desde el 20 de enero de 2021. No hay que ser un genio cientista político o ingeniero social para descubrirlo. Los resultados ya están a la vista. La mala noticia es que aún quedan 3 años.

After Effect

Un último fenómeno informativo sucedió apenas 3 meses después de la elecciones, cuando la revista Time, tradicional del global mainsetram media, soltó su tiro de gracia, para rematar todo el episodio acontecido esa noche del 3 de noviembre:

Como dijimos, el Club de la Pelea actúa con absoluta tranquilidad, a sabiendas de que no será objeto de cuestionamientos importantes, dado que ese mismo Club maneja los medios de información masivos y las principales redes sociales, a los cuales solo les basta con invisibilizar y censurar opiniones contrarias, para blanquear la imagen de cuanta praxis ilícita les da la gana. Incluso fue capaz de silenciar los millones de voces  estadounidenses partidarios de Trump, para que no reaccionen y exijan explicaciones sobre los fraudes. El extremo hasta burlesco, reconociendo que “Te hemos robado el voto, porque no votas lo que nosotros queremos, pero no te preocupes, porque lo hemos arreglado con trampas y mentiras, entre  nosotros mismos, en nuestro Club de la Pelea, en plena oscuridad y sin que nadie realmente lo note”.

Tal vez, una lectura adicional al mencionado artículo, puede ayudar a comprender mejor el alcance de los hechos y proyectar de modo más preciso las políticas locales de USA y, de paso, enlazarlo con las políticas globales que afectan a todos los países del mundo. Usar el poder soberano de los ciudadanos puede resultar muy divertido para una minoría elitista. Sin embargo, está resultando trágico para el 99% de la población mundial, que sufre y ve cómo las esperanzas y aspiraciones para lograr un estándar superior de vida, se evapora a la velocidad de los días que transcurren y cada vez se complican más las circunstancias de aquellos quienes de modo decente y honesto, se levantan cada mañana para trabajar y cumplir con las obsesivas normas de toda índole que se les exige para intentar ganarse la vida, sin cuestionar una sola palabra de un discurso que ya parece visto en un conjunto de películas de realidad distópica surrealista, con la transvaloración de todos los valores que natural e históricamente han emanado de la simpleza de la humanidad, exactamente desde que «el mundo es mundo».

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