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El metaverso es el gran hermano disfrazado

El metaverso es el gran hermano disfrazado
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Llibertad impuesta por los tiranos tecnológicos

Dondequiera que mires, las personas son tan adictas a sus dispositivos de pantalla conectados a Internet (teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras, televisores) que pueden pasar horas sumergidas en un mundo virtual donde la interacción humana se filtra a través de la tecnología.

El término metaverso, al igual que «meritocracia», fue acuñado en una novela de distopía de ciencia ficción, escrita como cuento con moraleja. Luego, los técnicos tomaron metaverso y los tecnócratas tomaron la meritocracia y adoptaron con entusiasmo lo que se suponía que debía inspirar horror.

Originalmente aparecido por su nombre en el «Snow Crash» de Neal Stephenson, el concepto de metaverso se ha repetido en otros éxitos como la serie de películas «The Matrix». En la versión de Stephenson, al igual que en el misterioso video de lanzamiento de Metaverse de Mark Zuckerberg, las llamadas «gárgolas» son humanos normales que languidecen toda su vida dentro de una realidad virtualizada con auriculares atornillados a sus caras.

Considere que en nuestro mundo actual de exhibición en vitrina, donde el fascismo se disfraza de tolerancia, la única forma de disfrutar incluso una apariencia de libertad es optar por censurarse voluntariamente (le llaman «ser políticamente correcto»), cumplir con los estándares de la narrativa progresista, encogerse de hombros y marchar al lado de cualquier bandera de lucha de las minorías oprimidaas y abusadas desde antes de la creación del universo.

En caso contrario, el mismo medio lo condena al ostracismo y es marcado como una amenaza a la democracia y los derechos sociales. Las redes sociales lo califican (o descalifican) por defender ideas «peligrosas» o apoyar movimientos políticos impopulares. Ya el escándalo es tan grande, que hasta el mismo presidente Trump fue castigado con la censura de sus cuentas en twitter y facebook. Otros que corrieron mejor suerte, como el Dr. Martin Kulldorff que dijo algunas verdades con base científica, acerca del tratamiento dado al tema de la tragedia innombrable y ha sido castigado varias veces en twitter.

Un ser humano común y silvestre, dentro de no mucho tiempo, se verá marginado del comercio, el empleo y la sociedad toda: Facebook (META) lo prohibirá, twitter lo cerrará, Las corporaciones privadas, potenciadas por agresivas políticas públicas de «minimización de derechos y libertades de los individuos»,  emitirán ultimátums que obligarán a elegir entre las «supuestas libertades del sistema Great RESET» y la supervivencia económica.

Ni se le ocurra cuestionar el cambio climático, por ejemplo. O, en un caso extremo, decir que a los extraterrestres no hay que llamarlos «aliens», porque no les gusta esa denominación. Y lo dicen abiertamente, sin tapujos, ni ponerse colorados, en diversas declaraciones, el Foro de Davos y la misma ONU han manifestado su excesivo interés en mantener las narrativas acorde con la agenda 2030. Esta unión Transnacional corporativa planea prepararnos para un mundo en el que “nosotros, el pueblo”, somos autómatas irreflexivos, servilmente obedientes, esclavizados por un estado controlado por algoritmos informáticos, favoreciendo a los dueños de las mega corporaciones y, últimamente, filántropos abengados por la causa de la humanidad y el planeta.

La ciencia ficción se ha cobrado un espacio que no le corresponde. Pero sigue avanzando sigilosa y rápidamente, eliminando cualquier amenaza contra y en nombre de la democracia, aun falseando a la naturaleza, pero sin consultar al pueblo.

El film The Matrix, nos presentó un mundo futurista en el que los humanos existen en una no realidad (realidad simulada por computadora; ahora le llaman CGI o Computer Generated Image; ejecutada por algoritmos totalitarios); un mundo donde la única opción es existir en un mundo virtual plagado de negaciones. El estado de drogadicción somnolienta inducida. Las realidades de la vida se reducen al consumo de una pastilla azul o una pastilla roja. Si, para creerlo por praxis: estamos dentro de una matriz dominada por una tecnología programada de modo nefasto, contrario a nuestros intereses y naturalidad.

Asumiendo realidades distópicas, que se van empoderando de las personas, gracias a la desnaturalización de creencias, pensamientos y sentimientos. La pulverización de la sociedad en la cultura occidental, conduce a la asociación de comunidades virtuales, impulsadas por la tecnología, realidades y comodidades virtuales, administradas por máquinas (sistemas) artificialmente inteligentes, que están en una vía rápida para reemplazar a los seres humanos y eventualmente dominar todos los aspectos. de nuestras vidas.

El metaverso es solo una de las aristas de transformación social.

En The Matrix , el programador Neo, es interrumpido por Morpheus , un partisano luchador por la libertad, con la intención de apoyar la liberación de la humanidad de un estado de hibernación de por vida, impuesto por máquinas de inteligencia artificial hiper avanzadas que dependen de los humanos como fuente de energía orgánica. Con sus mentes conectadas a una realidad virtual perfectamente diseñada, pocos humanos se dan cuenta de que viven en un mundo virtual.

A Neo se le da una opción: tomar la píldora roja, despertarse y unirse a la resistencia, o tomar la píldora azul, permanecer dormido para seguir sirviendo al poder totalitario. Como bien sabemos, la mayoría de la gente opta por la píldora azul.

Mira a tu alrededor. Dondequiera que mires, las personas son tan adictas a sus dispositivos de pantalla conectados a Internet (teléfonos inteligentes, tabletas, computadoras, televisores) que pueden pasar horas sumergidas en un mundo virtual donde la interacción humana se filtra a través de la tecnología.

Eso no es libertad. Esto ni siquiera es un progreso.

La tiranía tecnológica y el control férreo entregado por medio del estado de vigilancia, gigantes corporativos como Google y Facebook, y agencias gubernamentales de espionaje como la Agencia de Seguridad Nacional; la Central Nacional de Inteligencia de USA; entre otras muchas organizaciones de inteligencia alrededor del planeta, tal como aparecen cual carrusel, en las diversas series de Netflix y Hollywood; donde, curiosamente, dichas agencias también tienen «inversiones de capital».

Nuestra exagerada y precipitada adicción a las nuevas tecnologías, nos ha hecho olvidar la responsabilidad individual de cuidar la privacidad de nuestros datos digitales y la confidencialidad de nuestras vidas. Como todo adicto somos dependientes de los dispositivos conectados a Internet. Para muchos es vital husmear en informaciones personales ajenas, o peor aún, exhibirse infantilmente desde la primera apertura de ojos en la mañana, hasta la cepillada de dientes antes de dormir. Creando una falsa sensación de libertad, a cambio de un miserable LIKE.

Esa libertad ilusoria que acomoda al ego de la mayoría de los adictos, hace que sea la humanidad la que esté en zona de alto riesgo vital.

Sea en la obra literaria «Minority Report», donde las agencias policiales detienen a los delincuentes antes de que cometan un delito,o en la vida real, cuando la gente en carne y hueso marcha por las calles, reclamando por reinstalar las libertades y derechos fundamentales, la prensa masiva celebra que los automóviles sin conductor prueban las carreteras y la biometría de una persona se escanea constantemente y se utiliza para rastrear sus movimientos, apuntando a ellos para publicidad y vigilancia permanente.

Tambien, la Internet de las cosas (IoT; Internet of Things), donde las «cosas» conectadas a Internet controlan y manejan tu hogar, incluso tu salud y hasta registran las costumbres para mantener la despensa abastecida, los servicios públicos regulados y tu vida bajo control, relativamente Libre de preocupación y precaución.

Todo este milagro es posible gracias al CONTROL sobre todo. Ya es un hecho que casi todos los dispositivos que dispones, hasta la almohada, en los que normalmente no esperas conocer de tecnología, estarán conectados a la mega red y, más aún, estos aparatos estarán conversando entre ellos acerca de ti. Esa información irá a las bases de datos (Big Data) de las corporaciones y los aparatos estatales. Estas entidades sabrán tanto o más que tú mismo sobre ti.

Este es el metaverso, traspasado en el canto de sirena de la conveniencia y generosamente ofrecido a nosotros como el máximo secreto del éxito, el entretenimiento y la felicidad. El mismo Foro de Davos, como vimos antes, ya lo declara hace años a los 4 vientos: «Tendrás nada y serás feliz». Es una trampa para atrapar a los incautos, solo por control total.

George Orwell entendió esto o, tal vez, lo supo con mucha anticipación. «1984» retrata una sociedad global bajo control total, donde a las personas no se les permite tener pensamientos que de alguna manera estén en desacuerdo con el estado corporativo. No hay libertad personal y la tecnología avanzada se ha convertido en la fuerza impulsora detrás de una sociedad soportada por la vigilancia. Los soplones y las cámaras están por todas partes. Y la gente está sujeta a la Policía del Pensamiento, que se ocupa de cualquier persona culpable de delitos de pensamiento. El gobierno, o «El Partido», está encabezado por «Gran Hermano», que aparece en carteles por todas partes con las palabras: «El Gran Hermano te está mirando».

El Metaverso es otro disfraz del Gran Hermano, para mantener el control de todo y de todos.

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