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El Valor Actual Neto de la Democracia en el mundo

El Valor Actual Neto de la Democracia en el mundo
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El Valor Actual de la Democracia tiene una infravaloración de las sociedades

Se supone que la especie humana, en la historia conocida, nunca antes había tenido tantos recursos para abordar de buena manera sus necesidades. Países más, países menos, se han ido plegando a esquemas pro democracias. Sin embargo, la situación actual en esta “era imposible”, nos muestra una humanidad prácticamente anulada para asumir su propia agenda y resolver directamente sus propios problemas, país por país, como históricamente ha sido.

Durante los últimos 5 años hemos sido testigos y partícipes de una bizarra experiencia política, con y sin democracia, que se ha presentado en casi todos los países del mundo, aquellos que se han caracterizado por sostener regímenes políticos respaldados por la delegación de la soberanía mediante la votación popular.

Escándalos vinculados con abusos, narcotráfico, corrupción pública, están entre los motivos más vistosos que se venían sucediendo hasta “aquel 2020”.

En algunos libros de historia, la década de 1920 fue denominada como los “Locos años ´20s”. La época bonita que va entre el fin de la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión de 1929.

Actualmente estamos viviendo intensamente una era que, dentro unos años, los libros de historia se disputarán la calificación de esta década. Casi al final de 2021 podemos pensar que ya se trata de la “década imposible”. Porque realmente hemos vivido eventos que en nuestros pensamientos eran imposibles de imaginar. Ejemplos sobran.

Democracia bajo Shock

Antiguamente, cuando los gobiernos entraban en controversias, al no existir una intermediación oportuna, simplemente los ejércitos eran enviados “al frente de batalla”, para resolver el asunto a punta de fusil. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, los gobernantes y congresos se fueron “civilizando”. Además, las guerras “conceptuales” que principalmente lideraban los miembros de la NATO, se fueron disolviendo, sobre todo desde que asumió el presidente Trump en USA.

Y, a propósito del mismo presidente Trump, la democracia ha sido gravemente afrentada en su país, tras el escandaloso fraude que dio por elegido a su contendor, J. Biden. Las auditorías practicadas en Arizona, USA, han demostrado que es imposible validar las votaciones en un condado masivo como Maricopa. Se comprobaron toda clase de fraudes, desde los más conocidos hasta los más sofisticados que se pueden imaginar. No es el único estado en la misma situación. Incluso se sospecha de todos los estados.

En esta “época imposible” se han empujado fenómenos que solo pueden ser desarrollados bajo un estado de excepción política. En su libro, “La doctrina del shock” (Naomi Klein) deja muy claro el uso de este esquema, para comprender la manera de ejecutar ciertas agendas que se complementan como un “macromecano” global.

Los gobiernos, congresos y tribunales de justicia locales se encuentran bajo un estado de shock, que les impide articularse de modo práctico y efectivo en beneficio de los ciudadanos.

Precisamente, los ciudadanos son las más afectados, en diversos aspectos de la vida social e individual. La sociedad está brutalmente oprimida bajo el yugo de un mandato transnacional emanado de la omnipotente OMS, dependiente de la ONU y todas sus divisiones. La misma ONU ya sostenía una agenda para cambiar la forma en que la economía produce, lo que las personas consumen y como se relacionan, para hacer el mundo justo e inclusivo, pero sin preguntar al mundo sobre cuáles son los aspectos que se deben mejorar. Eso se denomina agenda 2030.

 A su vez, el Foro Económico Mundial decidió avanzar con su agenda corporativa, que ha denominado Great Reset, cuyo lema “Build Back Better” (Reconstruye mejor), justo aparece como la herramienta que aprovechará la humanidad para hacer las cosas mejor, para la gente, por la gente… pero sin la gente. Nadie fue consultado acerca de dicho reinicio. Las corporaciones, en conjunto con organismos públicos y organismos transnacionales, están abordando una serie de temas que abarcan la forma de producir, de consumir y la manera en que las personas se deben relacionar. Valga la redundancia.

Claro, los Estados nacionales, las corporaciones, los organismos transnacionales y las organizaciones no gubernamentales, se han reunido en torno a esos ideales de protección de los seres humanos, pero sin consultarles ni un solo punto. Simplemente reparten el guion en todos los países, a granel, para ejecutarlo indiscriminadamente. El tratamiento del “SarsCov-2” es una clara muestra, frente a una amenaza que aún no pudo ser aislada. Por lo tanto, la OMS pelea contra un organismo que no conoce. Pero rápidamente, contra toda praxis científica generalmente aceptada, obtuvieron una docena de métodos de “tratamiento experimental” que han inyectado (impunemente) a cientos de millones de personas en el mundo, ejerciendo una fuerza moral masiva, visto principalmente en regímenes de corte totalitario.

Todo por el bien de las personas.

No contentos con eso, los mismos organismos impulsan la obligatoriedad de usar pasaporte sanitario para movilidad (al más puro estilo de la Alemania NAZI. También, sometiendo a la población al uso insano de bozal, sin importar si esta medida realmente provoca serios daños a personas sanas, pero alérgicas, que son obligadas a respirar aire desechado. Han llegado tan lejos, que en muchos países ya están ejecutando campañas de inyección experimental masiva contra niños desde 5 años.. Solo en un régimen imposible suceden estas tragedias.

Tal vez, en algún momento futuro, las millones de demandas que ya están circulando por los tribunales del mundo. sean aceptadas en la corte internacional de justicia para juzgar de acuerdo a los «códigos de ética médica de Nuremberg«.

Medios para el miedo

No perderemos el tiempo hablando de la prensa de los “fact check” (que actúa como ministerio de la verdad o, peor aún, como fue la santa inquisición practicada pos la orden de los jesuitas en las colonias españolas, hasta el siglo XVIII). Simplemente descalifican todo relato fundando y documentado sobre las dudas y tratamientos relativos al SarsCov-2.

Tampoco nos extenderemos mucho sobre la denominada “Big Tech” (las redes sociales más populares, más otros multiservicios de búsqueda en internet; plataformas de videos; y un largo etcétera que ya bien conocemos).

La democracia ha pasado a ser un ritual cíclico que casi nada tiene de soberanía. Y los representantes se suceden como un baile de carrusel, donde entran y salen; pasan de la empresa privada al sector público; tejen redes de contactos para “conversar” leyes delicadas para las sociedades, que afectan los trabajos, la salud, las pensiones, otra extenso blah blah blah.

Por cierto, está sucediendo un extraño patrón que afecta a aquellos mandatarios de naciones que se oponen a los mandamientos de las mencionadas agendas. Casos extremos como el asesinado presidente de Haití, a domicilio, en medio de la madrugada. O el promedio de los casos con presidentes acosados por los medios, los organismos como la ONU, las corporaciones asociadas al Foro de Davos (entre muchos otros), que son señalados como enemigos de la humanidad. Tales como fueron los casos del mismo presidente Trump, el presidente Jair Bolssonaro o el presidente Lukashenko, por ejemplo.

Es decir, aquellos presidentes que desafían el discurso multisectorial corporativo-gubernamental afín a las agendas, son víctimas de bullying y quedan expuestos a graves amenazas, incluso para su propia vida.

Y mientras comentamos este fenómeno, las rondas de inyecciones suman y siguen. No hay cura y no hay tratamientos reconocidos abiertamente para finalizar con esta situación de sometimiento a la población. La democracia está siendo anulada.

Pero, podemos advertir que ya se avizoran nuevas amenazas, ya dictadas por las autoridades de los organismos mencionados. Uno es el “cyber attack”, que está pronosticado por el mismo Foro de Davos. Otra amenaza consiste en el anunciado “cambio climático”. Y el carrusel continúa. Restricciones por aquí, restricciones por allá. Agendas más profundas, leyes más radicales y la población se va pulverizando. Leyes como las que apoyan la sexualización de los niños, son claros ejemplos.

Se supone que la especie humana, en la historia conocida, nunca antes había tenido tantos recursos para abordar de buena manera sus necesidades. Sin embargo, la situación actual en esta “era imposible”, nos muestra una humanidad prácticamente anulada para asumir su propia agenda y resolver directamente sus propios problemas, país por país, como históricamente ha sido. La modernidad burócrata-corporativa ha consistido más en una maldición que en un alivio de problemas. Porque no hay como una democracia de papel que aguanta todo lo que los representantes escriban, sin tener que responder a nadie. Excepto a sus patrocinadores de campañas. Y las personas, por otro lado, sin inmutarse o sospechar si quiera lo que viene en el futuro inmediato, sobre la deuda, la inflación, la escasez programada y un extenso volumen de amenazas reales, no se hacen cargo. La democracia no está fortalecida del todo.

El Valor Actual de la Democracia tiene una infravaloración de las sociedades, que están viendo cómo la generación de valor, los mercados, las libertades y derechos están volviéndose tan escasos como negativos. Parece que el Valor Capital de Retorno que la democracia puede ofrecer para las personas no dará muchos dividendos y que el retorno a la normalidad solo sea la ilusa e inocente aspiración, de que todo volverá a ser como antes. Antes de la “época imposible”.

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