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OCDE: La inflación sube más rápido que lo pensado

OCDE: La inflación sube más rápido que lo pensado
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La inflación presenta una incertidumbre considerable

Se prevé que el PIB mundial crezca un 5,7% en 2021 y un 4,5% en 2022. Un fuerte repunte en Europa, la probabilidad de apoyo fiscal adicional en los Estados Unidos el próximo año y un menor ahorro de los hogares impulsarán las perspectivas de crecimiento en las economías avanzadas.

La OCDE espera que el impacto de los precios de las materias primas y el aumento de los costos de envío sobre la inflación disminuya gradualmente, con la expansión de la capacidad y la estabilización de los costos.

La organización internacional dijo que los precios más altos de las materias primas y los costos de envío globales estaban agregando alrededor de 1.5 puntos porcentuales a la inflación anual de los precios al consumidor en los países del G-20 y que estos factores son los culpables de la mayor parte del repunte de los precios durante el año pasado.

Si bien la OCDE recomendó que las políticas monetarias acomodaticias se mantuvieran vigentes por ahora, señaló que “se necesita una guía clara sobre el horizonte y la medida en que se tolerará cualquier rebasamiento de la inflación, y el calendario y la secuencia planificados de los posibles movimientos hacia la normalización de la política monetaria».

La OCDE establece algunas recomendaciones generales, mediante «Medidas políticas para reforzar la recuperación»:

  • Intensificar los esfuerzos internacionales para proporcionar a los países de renta baja los recursos necesarios para vacunar a su población.
  • Mantener el apoyo gubernamental a las personas y empresas más afectadas por la pandemia.
  • Prestar especial atención a los jóvenes, a las personas con poca cualificación y a otros colectivos vulnerables mediante ayudas, educación y formación para conseguir empleo.
  • Permanecer atentos a posibles indicios de una inflación más persistente.
  • Establecer con claridad planes de política fiscal y monetaria para la recuperación.
  • Aumentar la inversión pública de cara al futuro en infraestructuras sanitarias, digitales y energética.

El informe de la OCDE

En declaraciones a Bloomberg Television, el economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, dijo que las expectativas de inflación son una “gran fuente de incertidumbre” que hace que los bancos centrales y los Gobiernos deban dar trayectorias claras sobre cómo utilizarán sus herramientas.

El crecimiento económico se ha recuperado este año, ayudado por la reanudación de muchas actividades económicas.

“Necesitamos indicaciones sobre la secuencia y las condiciones y variables económicas que harán que esos responsables políticos se muevan”, señaló.

Obviamente alabó las medidas de encierros e inyecciones experimentales masivas, como parte de la justificación de los números.

La OCDE resume su reporte con estos puntos:

Se prevé que el PIB mundial crezca un 5,7% en 2021 y un 4,5% en 2022. Un fuerte repunte en Europa, la probabilidad de apoyo fiscal adicional en los Estados Unidos el próximo año y un menor ahorro de los hogares impulsarán las perspectivas de crecimiento en las economías avanzadas.

El PIB mundial ha superado ahora su nivel prepandémico, pero las brechas de producción y empleo persisten en muchos países, particularmente en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, donde las tasas de vacunación son bajas.

La inflación ha aumentado considerablemente en los Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y algunas economías de mercados emergentes, pero sigue siendo relativamente baja en muchas otras economías avanzadas, especialmente en Europa y Asia.

Los precios más altos de las materias primas y los costos de envío globales están agregando actualmente alrededor de 1½ punto porcentual a la inflación anual de precios al consumidor del G20, lo que representa la mayor parte del repunte de la inflación durante el año pasado.

Se prevé que la inflación de los precios al consumidor del G20 se modere del 4½% a fines de 2021 a alrededor del 3,5% para fines de 2022, manteniéndose por encima de las tasas observadas antes de la pandemia. Las presiones de oferta deberían desaparecer gradualmente, el crecimiento de los salarios sigue siendo moderado y las expectativas de inflación aún están ancladas, pero los riesgos a corto plazo están al alza.

Queda una incertidumbre considerable. Un progreso más rápido en el despliegue de vacunas, o una reducción más aguda de los ahorros de los hogares mejoraría la demanda y reduciría el desempleo, pero también podría aumentar las presiones inflacionarias a corto plazo. El lento progreso en el lanzamiento de la vacuna y la continua propagación de nuevas mutaciones de virus darían como resultado una recuperación más débil y una mayor pérdida de puestos de trabajo.

Las difíciles decisiones de política que enfrentan algunas economías de mercados emergentes con una deuda elevada y una inflación en aumento también constituyen un posible riesgo a la baja.

Los gobiernos deben asegurarse de que se utilicen todos los recursos necesarios para implementar las vacunas lo más rápido posible en todo el mundo para salvar vidas, preservar los ingresos y controlar el virus. Se necesitan mayores esfuerzos internacionales para proporcionar a los países de bajos ingresos los recursos necesarios para vacunar a sus poblaciones en beneficio propio y mundial.

El apoyo de la política macroeconómica sigue siendo necesario, mientras que las perspectivas a corto plazo siguen siendo inciertas y los mercados laborales aún no se han recuperado, y la combinación de políticas depende de la evolución económica de cada país.

Se debe mantener una política monetaria acomodaticia, pero se necesitan orientaciones claras sobre el horizonte y la medida en que se tolerará cualquier rebasamiento de la inflación, y el calendario y la secuencia planificados de los eventuales movimientos hacia la normalización de la política monetaria.

Las políticas fiscales deben seguir siendo flexibles y estar supeditadas al estado de la economía. Debe evitarse una retirada prematura y abrupta del apoyo a las políticas mientras las perspectivas a corto plazo aún sean inciertas.

Los marcos fiscales creíbles que brinden una orientación clara sobre el camino a mediano plazo hacia la sostenibilidad de la deuda, y los posibles cambios de política a lo largo de ese camino, ayudarían a mantener la confianza y mejorar la transparencia de las opciones presupuestarias.

Se necesitan mayores inversiones públicas y reformas estructurales mejoradas para impulsar la resiliencia y mejorar las perspectivas de un crecimiento sostenible y equitativo.

Presentación de informe

Las perspectivas económicas mundiales están inmersas en la incertidumbre. Es necesario que los gobiernos tomen medidas para aumentar la confianza y así poder afianzar la recuperación.

oecd-inflation-outlook-sept-2021
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